La campaña Deuda x Clima es una iniciativa global que une movimientos sociales, ambientales y de trabajadores del Sur y el Norte Global en una convergencia internacional con presencia en más de 25 países (articulando movimientos de América Latina, África, Asia, Europa y América del Norte) que busca construir, desde la articulación y la movilización social de los distintos sectores y organizaciones en cada país, alternativas que permitan a los países en desarrollo salir del laberinto de la deuda, cuestionando la agenda neocolonial de opresión financiera a través de las deudas ilegítimas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Club de París y el G7 imponen a nuestros países.

Estamos organizando una movilización mundial de protesta contra la Cumbre del G7 y su agenda de opresión y colonialismo financiero – del 26 al 28 de Junio. ¡Únete!

A su vez, desde esta convergencia global trabajamos en la construcción de una agenda común para lograr avances en escala sin precedentes en la lucha contra el cambio climático, presionando para que los países del Norte Global se responsabilicen de la deuda ecológica que tienen con los países del Sur Global.

Los países desarrollados del Norte Global pretenden profundizar un modelo colonial que impide a los países en desarrollo avanzar en una agenda de transición ecológica, soberanía, justicia social y justicia climática. Además de ser responsables de las mayores emisiones históricas de gases de efecto invernadero, su explotación y colonización de la mayor parte de los países del Sur Global aún continúa hoy a través de sus empresas multinacionales con la profundización del modelo extractivista y el saqueo sistemático de los recursos naturales. Según estudios científicos, 100 multinacionales son responsables del 71% de las emisiones industriales globales. Gran parte de dichas emisiones son consecuencia de la explotación del Sur por parte del Norte Global, alimentando un sistema de consumo y derroche insostenible en el Norte a costas de la creciente destrucción y sacrificio de poblaciones en países del Sur Global.

La continuación de este modelo colonial de recursos naturales de los países del Sur es incompatible con los compromisos ambientales asumidos e impulsados por gran parte de los países centrales expresados en el Acuerdo de París. La evidencia científica demuestra que las operaciones actuales de la industria fósil, sumada a proyecciones a futuro que sólo contemplan más crecimiento y expansión, están socavando gravemente esos compromisos. Como contracara a esta realidad, los países del Sur que han contribuido la menor parte de la contaminación ambiental mundial, son quienes pagarán la peor parte de las consecuencias del agravamiento de la crisis climática. Esto está ocurriendo en la actualidad, enfrentando incendios de grandes extensiones de territorio, con una alarmante pérdida de biodiversidad, crecientes sequías e inundaciones, desestabilización social y migraciones masivas, generando cientos de millones de refugiados climáticos en las próximas décadas.

Los países del Sur se encuentran al mismo tiempo estrangulados económicamente por masivas deudas financieras otorgadas por organismos financieros internacionales bajo control de los países del Norte Global, como ser el FMI, Banco Mundial, el Club de París, etc. La estrangulación financiera se traduce en estrangulación política por la “diplomacia de la trampa de la deuda”, utilizando la deuda como herramienta político-financiera para profundizar el saqueo neocolonial de los recursos naturales de nuestros países y en beneficio de sus multinacionales. En muchos casos, se trata además de deudas odiosas, obtenidas de manera ilegal/inconstitucional, con gobiernos de facto, y/o violando los propios estatutos de los organismos crediticios.

La Argentina representa un caso paradigmático de cómo el FMI presiona a los países con deudas impagables para condicionar sus economías, controlar sus recursos y aplicar planes de ajuste. Pero Argentina representa también una historia emblemática de resistencia. En el año 2001 el pueblo argentino salió masivamente a las calles contra las políticas de austeridad, generando la renuncia del presidente y el default de la deuda, forzando su posterior renegociación. Actualmente, 20 años después, el país se encuentra nuevamente en las garras del FMI, esta vez con la deuda más grande jamás otorgada en la historia de ese organismo. Se trata de una deuda ilegítima de U$S 44.000 millones otorgada para ayudar al ex-presidente Macri en su reelección, en violación del propio estatuto del FMI. El actual gobierno ha negociado un nuevo acuerdo que legitima el anterior y somete a la Argentina a tomar más deuda para poder pagar los servicios de la deuda anterior.

Deuda x Clima representa una campaña que apunta a fortalecer esta convergencia mundial de organizaciones, para movilizarnos articuladamente y de manera global en el reclamo por la anulación y el no reconocimiento de las deudas externas ilegítimas en los países del Sur Global, imponiendo una agenda global de justicia social y justicia climática, con la posibilidad de financiar una transición energética justa y para cubrir el costo de dejar bajo tierra combustibles fósiles, tal y como fuera consensuado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, COP21.

Este reclamo de anulación de las deudas ilegítimas que impulsa la campaña global de Deuda x Clima y el reclamo de la aplicación del fondo de financiamiento para los países en desarrollo contemplado en el Acuerdo de París tiene el potencial de dejar bajo tierra billones de dólares en combustibles fósiles y emancipar a los países del Sur Global de los montos de las deudas que actualmente pesan sobre sus economías y de una estrangulación político-financiera que suele ser utilizada para profundizar el saqueo de los recursos naturales de nuestros países.

Desde la campaña global Deuda X Clima estamos organizando y coordinando una primera acción global conjunta, que consiste en una movilización mundial de protesta ante la Cumbre del G7 que tendrá lugar en Alemania entre el 26 y 28 de junio, con el objetivo de generar la presión necesaria en las calles, a través de movilizaciones y acciones de protesta en más de 25 países, para cuestionar la agenda neocolonial de opresión y endeudamiento ilegítimo de los países del Sur Global que promueven el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el G7, y reclamar por justicia social y justicia climática a escala global.